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Le abrió al Papa la mezquita de Damasco Imprimir E-Mail
Escrito por Rosa Meneses   

 


Le abrió al Papa la mezquita de Damasco

ROSA MENESES ARANDA

EL MUNDO, 3 de septiembre de 2004

 

 


Consideraba «ateos e infieles» a aquellos gobiernos de países musulmanes que no tenían como base la sharia (ley islámica) y estaba a favor de los atentados suicidas para combatir la ocupación de las fuerzas británicas y estadounidenses en Irak. Pero los discursos del jeque Ahmad Kaftaro, gran muftí de Siria, también hablaban de diálogo entre cristianos y musulmanes.
Y predicó con el ejemplo. Kaftaro abrió las puertas de la Gran Mezquita Omeya de Damasco al papa Juan Pablo II. Fue un 6 de mayo de 2001, cuando el 11-S aún no había enloquecido al mundo.Karol Wojtyla fue recibido por un hospitalario Kaftaro con una taza de café entre las manos. El ya había sido recibido en el Vaticano en 1985 y 1987 por Juan Pablo II.
El Papa se descalzó y se internó en el majestuoso templo califal, que alberga, en una especie de hermanamiento celestial, las reliquias de san Juan Bautista y la tumba de Saladino, el guerrero que arrancó Jerusalén a los cruzados, en el año 1187. «Es una gran alegría entrar en este sagrado santuario del islam», dijo el anciano Papa. Le habló al gran muftí de perdón: «Durante mucho tiempo, musulmanes y cristianos se han ofendido mutuamente. Ahora, necesitamos buscar el perdón del Todopoderoso y perdonarnos los unos a los otros». Kaftaro le pidió a Juan Pablo II que la Iglesia y «los gobiernos cristianos de Occidente apoyen la justicia y presionen a Israel para acabar con sus agresiones atroces». Palestina se encontraba entonces en plena Intifada.
El jeque Ahmad Kaftaro, máxima autoridad religiosa de Siria, falleció el pasado miércoles en Damasco, víctima de un ataque al corazón. Tenía 89 años. Horas antes de morir, había pedido la liberación de los dos periodistas franceses secuestrados en Irak: «Los secuestradores deben responder a los llamamientos de la comunidad internacional y liberar a los rehenes. Tal gesto protegerá al islam y a los musulmanes».
Hijo de un respetado teólogo y erudito, Kaftaro nació en Damasco en 1915. Estudió Ciencias Islámicas en Siria, Indonesia, Pakistán y Sudán. En 1951 fue nombrado muftí de Damasco y en 1964 se convirtió en Gran Muftí de Siria, máxima autoridad religiosa del país, por la gracia de su presidente, Hafez Asad, a quien citaba prominentemente en sus discursos. El cargo de muftí se da a las autoridades legales del islam, quienes tienen capacidad de emitir opiniones legales o fatwas.
Desde entonces, cada viernes, sus sermones en la mezquita de Abu Nur congregaban a alrededor de 15.000 personas. En una de sus declaraciones más polémicas -tanto por el contenido como por la fecha en que se produjo, dos días antes de los atentados contra las Torres Gemelas-, el clérigo legitimó los ataques suicidas palestinos contra Israel: «Las heroicas operaciones suicidas representan una reacción natural y legítima que debe ser bendecida tanto como rechazamos los crímenes sionistas contra el pueblo palestino».
Con ocasión de la promulgación de la ley de laicidad en Francia, que prohíbe los signos religiosos ostensibles en las escuelas, Kaftaro escribió una carta al presidente francés, Jacques Chirac, en la que le decía que «la nación musulmana ve el velo como uno de los fundamentos de su religión» y le instaba a no prohibirlo.Hoy, Kaftaro ha muerto y la ley ha comenzado a aplicarse.
En 1975, creó una fundación, la Academia Islámica Abu Nur, un centro de caridad y estudio dirigido por su hijo, Salahadin Kaftaro, en el que 5.000 estudiantes son instruidos conforme a los valores de la «moderación, la tolerancia, el diálogo y el respeto a los no musulmanes».
La relevancia internacional de Kaftaro puede medirse visitando su página web (www.kuftaro.org), en la que se guardan sus conferencias más importantes, se recuerdan sus enseñanzas y se repasa su biografía, con una mención especial a sus deportes favoritos: «Practica la marcha a pie y la natación a diario».
Ahmad Kaftaro, clérigo musulmán sirio, nació en 1915 en Damasco, ciudad donde falleció el 1 de septiembre de 2004.

 
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