| Los desengaños de la bioética |
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| Escrito por Emilio Sanz, 2 de noviembre de 2004 | |
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Los desengaños de la bioética El día de Ciudad Real
Soy de los que cuando oyen hablar de apendicitis y cólicos nefríticos prefiere cambiar de tema, por lo que mi ignorancia en temas médicos se ve favorecida por la tendencia a rehuirlos. Esta ignorancia en temas médicos me ha llevado varias veces últimamente a escuchar con interés las explicaciones de algunos expertos sobre el importante asunto de las células madre, los embriones humanos, etc. Concretamente, la semana pasada escuché a uno de los responsables de un renombrado instituto que pretende ser pionero en investigación con embriones. Cuando acabó de exponer la parte técnica, hizo un llamamiento al “sentido común” y se mostró orgulloso de poder decir que, investigando al embrión humano antes de los catorce días, no sólo puede saber si tiene síndrome de Down, sino que puede evitarlo. Con toda la inocencia y el atrevimiento de mi ignorancia, levanté la mano para que repitiera eso último, porque me parecía interesantísimo y no había cogido bien la idea. Así pues, le pregunté al experto cómo se las arreglaba para inyectar medicamentos en el embrión antes de los catorce días para curarle el mongolismo. Me contestó que no consiste en inyectar medicamentos, sino en elegir a otro embrión que no padezca el síndrome. Es decir, que de lo que se trata es de que la ley permite hacer varios embriones “in vitro”; entonces, a la hora de implantarlos en la madre, lo que hacen es revisarlos antes, e implantar sólo los sanos. Me quedé chafado: yo pensaba que estos señores curaban, pero no: sólo “evitan la enfermedad”, pero no la evitan curando ni previniendo, sino eligiendo sólo los embriones sanos, y “desechando” los enfermos. Para ese viaje no hacían falta alforjas: si todo el gasto en investigación y toda la movida ésta consiste al final en que se elijan sólo los embriones sanos y se mate a los embriones enfermos, honradamente pienso que poco mérito tiene esto. No sólo no tiene mérito, sino que me parece una barbaridad. Puedo estar de acuerdo en que un embrión humano no es una persona según el Código Civil. Pero me tendrán que demostrar que un embrión humano no es un ser humano. No tendrá todavía cabeza ni manos, no tendrá ojos ni boca, pero de un embrión humano no saldrá jamás un árbol, ni una vaca: saldrá una persona. Por tanto, un embrión humano es un ser humano. Otra cosa es que ese ser humano esté enfermo, en cuyo caso me pregunto si es que un enfermo vale menos que un sano, o es menos persona, o es menos ser humano. Mientras no se demuestre que un embrión humano no es un ser humano, no me parecerá bien que se seleccionen, ni que los maten, ni que investiguen con sus tripas. Es más: creo que debería prohibirse. No me basta con que se diga que hay que respetar otras creencias. ¿Hasta qué punto es admisible una idea, o una ley, que permite matar seres humanos indefensos? |
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