| No es oro todo lo que reduce |
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Artículo de Inmaculada Escamilla, Psiquiatra. Sobre los efectos negativos de las supuestas "bodas" gays. NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE Estudios científicos piden la palabra El nuevo gobierno ha prometido aprobar el matrimonio entre homosexuales y la adopción por parte de estas parejas. Los debates en España son bastante aburridos: métanse las palabras “diálogo”, “derechos humanos”, “tolerancia”, “crispación”, “igualdad”, etc., en un saco; agítese; extraiga una y arrójela a su adversario, a su gusto. Patético. En la cuestión de los matrimonios entre homosexuales y la adopción intervienen muchos factores (filosóficos, históricos, sociales, éticos...). Ofrecemos algunas ideas para un debate un poco más profundo. Inmaculada Escamilla. Psiquiatra Mientras en distintos medios de comunicación se abre a debate público el derecho a la adopción y al matrimonio entre homosexuales, se desvanecen otras cuestiones fundamentales sobre homosexualidad. Es paradójico que aún hoy, cuando se nos exigen criterios de rigurosa credibilidad científica para asumir cualquier proposición o ley, nos guiemos por las creencias de ciertos psiquiatras que, en medio de la revolución sexual llevada por Kinsey, decidieron retirar la homosexualidad de la clasificación de enfermedades mentales (DSM III-R) en 1980. La presencia en la población de los trastornos afectivos (depresiones, manía...) es mayor que el 10%, pero en ningún caso se ha pensado que ésta alta tasa hiciera de la enfermedad un estilo distinto de vivir la vida que no precisara ni de estudios etiológicos ni terapéuticos. Y, menos aún, que el llevarlos a cabo se considere una afrenta contra los derechos de estos enfermos. Sin embargo, al tratar el tema de la homosexualidad, cualquier estudio médico que tan siquiera se atreva a mentar una disfunción afectiva, es tachado automáticamente de homófobo, retrógrado y fascista. Se difundieron estudios donde se hablaba del gen gay, refiriéndose a un locus del cromosoma X, sin que los resultados fueran concluyentes; o de los alteraciones observadas en el hipotálamo de homosexuales, sin tener en cuenta que estos padecían otra enfermedad como el SIDA; o estudios en los que se intentaba abordar la concordancia entre gemelos identificándose así un condicionamiento genético del problema (1, 2) . Pero estos estudios están invalidados por la utilización de muestras no representativas de la población general. Posteriormente, un estudio (3) mejor adaptado al método científico, donde se observa una mayor concordancia entre gemelos, propone la multicausalidad de la homosexualidad, y acepta las limitaciones de su estudio, al no haber valorado factores ambientales, de desarrollo individual, social e interpersonal. Estos hallazgos no descartan una predisposición genética en la orientación homosexual pero sí, un condicionamiento prenatal. En cualquier caso, ésta sería una conducta donde los factores psicosociales y de desarrollo del individuo marcarían su orientación. Múltiples estudios han relacionado la orientación homosexual (4, 5, 6, 7) con problemas financieros, eventos traumáticos, abuso sexual, rasgos de personalidad, baja autoestima, bajo soporte familiar y el rechazo por parte de sus amigos por su condiciones físicas que se definen como masculinas (un estudio realizado con 500 varones homosexuales reveló que más del 90% de ellos tenían problemas de coordinación atlética y, de pequeños, fueron objeto de humillación). Sin embargo, en la era de los mayores avances y retos científicos, nos doblegamos ante las dificultades en el tratamiento de esta psicogénesis patológica antes de dejarnos tachar de homofóbos, y, “asustados” por querer abordar el tema terapéutico sin ningún ánimo justiciero, pasamos a ser acogidos entre lo homofílicos o más adaptados a los nuevos tiempos. Pero quizá aceptamos esta situación por ignorancia o, todavía peor, por incompetencia ante la resolución de los conflictos descritos. ¿Hará esto que pasemos por alto las consecuencias patológicas de la conducta homosexual? ¿Les diremos a los homosexuales que es completamente natural que se contagien de SIDA (500 veces más probable de tenerla que los heterosexuales) por su promiscuidad (43% de los hombres homosexuales admiten haber tenido relaciones sexuales con 500 hombres; el 28% con más de 1.000; y los casi monógamos, con 10 o menos en toda su vida), cuando vean disminuir su longevidad por los ataques al corazón (8), los fallos hepáticos (tienen 8 veces más riesgo de contagiarse de hepatitis, y, según el estudio, el 90% de los homosexuales promiscuos estaban infectados por hepatitis B), infecciones (tienen 14 veces más probabilidades de padecer sífilis) o enfermedades psiquiátricas y suicidabilidad? (9,10,11,12,13,14) ¿Estigmatizamos cuando hablamos de la realidad con fines preventivos o cuando unos años después les etiquetamos con consecuentes enfermedades mentales o físicas, muchas de ellas ahora ya irreversibles? Después de todo esto algunas asociaciones médicas no se han sometido a las presiones de los diferentes grupos y así el Colegio Americano de Pediatras (15): – Desaconseja la adopción de homosexuales en niños en búsqueda de la salud óptima física y emocional del niño. – Critica por su metodología los estudios que avalan la salud integral del niño educado en parejas homosexuales y recoge múltiples riesgos del estilo de vida homosexual para los niños por los siguientes motivos: 1. La violencia entre padres homosexuales es de dos a tres veces más frecuente que en matrimonios de parejas heterosexuales. 2. Las parejas homosexuales están más predispuestas a la disolución que los matrimonios heterosexuales, con una duración aproximada de la relación de sólo dos o tres años. 3. Los homosexuales varones y mujeres son más promiscuos, envolviéndose en seriadas relaciones y formando “comunidad de relaciones”. 4. Los individuos que practican un estilo de vida homosexual son más propensos que los heterosexuales a experimentar enfermedades mentales, abuso de sustancias y menor vida media. Y aunque algunos han querido hacer ver que estos resultados podrían deberse al peculiar modo de vida en América, lo cierto es que estos problemas existen en niveles extraordinariamente elevados entre homosexuales de culturas donde la práctica es aceptada. Los chicos que viven con parejas homosexuales son más propensos a experimentar confusión sexual, prácticas homosexuales y a quedar enganchados con experimentaciones sexuales. Los adolescentes y los adultos jóvenes que adoptan un estilo de vida homosexual, tienen mayores factores de riesgo para padecer enfermedades mentales, incluyendo depresión mayor, ansiedad, trastorno de la conducta alimentaria, dependencia de sustancias y especialmente ideas suicidas. 1. Kallman Fj: Twin and sibship study of overt male homosexuality. Am J Human Genet 1952; 4:136-146 2. Bailey JM, Pillard RC: A genetic study of male sexual orientation. Arch Gen Psychiatry 1991; 48:1089-1096 3. Kendler KS, Thornton LM, Gilman SE, Kessler RC: Sexual orientation in a U.S. national sample of twin and nontwin sibling pairs. Am J Psychiatry. 2000 Nov;157(11):1843-6. 4. Matthews AK, Hughes TL, Jonshon T, Razano LA, Cassidy R: Prediction of depressive distress in a community sample of women: the role of sexual orientation. Am J Public Health. 2002 Jul;92(7):1131-9. 5. Relf MV.: Childhood sexual abuse in men who have sex with men: the current state of the science. J Assoc Nurses AIDS Care. 2001 Sep-Oct;12(5):20-9. 6. Jorm AF, Korten AE, Rodgers B, Jacomb PA, Christensen H.: Sexual orientation and mental health: results from a community survey of young and middle-aged adults.Br J Psychiatry. 2002 May;180:423-7. 7. Sandfort TG, de Graaf R, Bijl RV.: Same-sex sexuality and quality of life: findings from the Netherlands Mental Health Survey and Incidence Study. 8. Diamant AL, Wold C.: Sexual orientation and variation in physical and mental health status among women. J Womens Health (Larchmt). 2003 Jan-Feb;12(1):41-9. 9. Stall R, Paul JP, Greenwood G, Pollack LM, Bein E, Crosby GM, Mills TC, Binson D, Coates TJ, Catania JA.: Alcohol use, drug use and alcohol-related problems among men who have sex with men: the Urban Men's Health Study. 10. Cochran SD, Mays VM, Sullivan JG: Prevalence of mental disorders, psychological distress, and mental health services use among lesbian, gay, and bisexual adults in the United States.J Consult Clin Psychol. 2003 Feb;71(1):53-61. 11. King M, McKeown E, Warner J, Ramsay A, Johnson K, Cort C, Wright L, Blizard R, Davidson O.: Mental health and quality of life of gay men and lesbians in England and Wales: controlled, cross-sectional study.Br J Psychiatry. 2003 Dec;183:552-8. 12. Sandfort TG, de Graaf R, Bijl RV, Schnabel P.: Same-sex sexual behavior and psychiatric disorders: findings from the Netherlands Mental Health Survey and Incidence Study (NEMESIS).Arch Gen Psychiatry. 2001 Jan;58(1):85-91. 13. Russell CJ, Keel PK.: Homosexuality as a specific risk factor for eating disorders in men.Int J Eat Disord. 2002 Apr;31(3):300-6. 14. Corliss HL, Cochran SD, Mays VM: Reports of parenteral maltreatment during childhood ian a Unired States population-based survey of homosexual, bisexual and heterosexual adults. Child abuse & neglect 26(11): 1165-1178 Nov 2002. 15. American College of Pediatricians. Homosexual Parenting: Is it time for change.January 2004. El estudio español
Para defender la adopción por parte de homosexuales en España, se cita un estudio de María del Mar González, de la uni de Sevilla. Concluye que los niños criados en parejas homosexuales tienen el mismo desarrollo y no tienen más problemas que los de parejas homosexuales. Sin embargo, el estudio tiene algunas pegas: las 28 parejas se presentaron de forma voluntaria; el 67% de los analizados eran padres universitarios, con una situación económica desahogada; de los padres seleccionados al principio sólo se analizó a la mitad (una pérdida de muestra de más del 50% es significativa); se limita el estudio de los hijos a los menores de 16 años, con lo que se desconoce la repercusión de la homosexualidad de los padres en la identidad sexual de los hijos en una edad crítica; no ha sido publicado en ninguna revista científica de prestigio. ¿Se podría concluir algo sobre la familia española con un estudio sobre 30 matrimonios jóvenes del barrio de Salamanca? |
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