| Trabajar menos, pero mejor |
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Trabajar menos, pero mejor Celeste López, (La Vanguardia, 16/11/2004). Una guía para empresarios defiende los beneficios de conciliar empleo y familia Las empresas españolas deben cambiar y adaptarse a las necesidades de sus empleados, no sólo por el bienestar de éstos, sino en beneficio de sus cuentas de resultados. Las actuales políticas laborales no resultan eficaces, así que, o los empresarios empiezan a adoptar medidas para que sus trabajadores disfruten más de su vida familiar y personal, o las empresas españolas continuarán perdiendo posiciones en el ranking europeo de competitividad y productividad, debido, sobre todo, a la desmotivación de los trabajadores, el elevado absentismo laboral y el incremento de las bajas por depresiones y estrés. Esto es al menos lo que se desprende de la Guía de buenas prácticas de la empresa flexible: hacia la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, elaborada por el IESE y presentada recientemente en la sede de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), en Madrid. La nueva guía hace hincapié en la necesidad de flexibilizar los horarios laborales de los trabajadores, de acabar con la insana costumbre de estar en el trabajo más tiempo del realmente necesario por la falsa creencia de que más horas es sinónimo de más dedicación a la empresa, y de establecer medidas sociales (como seguros médicos, subvención de comedores y de guardería, ayudas para la formación) en beneficio del trabajador. El texto, dirigido a los empresarios, hace numerosas propuestas encaminadas a reducir las interminables jornadas laborales imperantes en España -las más largas de Europa- y que, además, se han revelado claramente ineficaces -la productividad de las empresas españolas es de las más bajas de la UE-. El objetivo es que el trabajador tenga más tiempo para disfrutar de su vida y de su familia, lo que redundará en su bienestar y en el de la empresa. La guía deja claro que el conflicto entre trabajo y familia tiene consecuencias negativas para la empresa, tales como "el incremento de las enfermedades psíquicas, el empeoramiento del clima laboral, el rechazo a largos desplazamientos o estancias prolongadas fuera de la ciudad de origen, el menor grado de compromiso con la misión de la empresa, la insatisfacción laboral, el menor rendimiento y dedicación y una mayor rotación de personal". Ante esta situación, los autores de la guía apuestan por solucionar estos conflictos, porque si no, vaticinan, "las empresas se enfrentarán a costes crecientes con una productividad en descenso, una peor calidad de vida y la pérdida de personal".
Así, se recomienda a los empresarios optar por distintas políticas, recogidas en la legislación española, en lo referente a flexibilizar las largas jornadas laborales: HORARIO FLEXIBLE. Esta medida no supone un coste directo para la empresa, aunque requiere de un responsable de recursos humanos que sepa dirigir esa flexibilidad. El personal tiene que trabajar ocho horas, pero ellos mismos pueden decidir a qué hora empiezan la jornada y a qué hora se marchan. Es una de las medidas más valoradas por el trabajador, aunque los autores del texto reconocen que difícilmente se puede incluir en un convenio laboral, por lo que apuestan por atender a las necesidades individuales del trabajador. TRABAJO A TIEMPO PARCIAL. El empleado puede trabajar media jornada. Aunque este tipo de contratos va creciendo, en el 2003 sólo representaban un 7,9% del total de los contratos, lo que relega a España al segundo lugar por la cola. JORNADA LABORAL REDUCIDA. Es posible trabajar menos horas al día o a la semana si se accede a tener un sueldo proporcionalmente inferior. La conciliación de los horarios laborales y escolares es uno de los motivos de esta elección. EMPLEOS COMPARTIDOS. Dos personas a tiempo parcial comparten un puesto de trabajo de dedicación completa, pero pueden decidir ellos, consultando con su superior, cómo se reparten la jornada. SEMANA LABORAL COMPRIMIDA. El personal de una determinada empresa tiene la posibilidad de trabajar más horas al día y, a cambio, recibir un día o medio día libre a la semana. Esto se aplica con frecuencia en las multinacionales y, pese a los beneficios que proporciona al trabajador, está poco extendido en España. Su efecto más visible, aunque no el único, es salir el viernes al mediodía o a una hora más temprana, lo que permite alargar el fin de semana.
La Guía de buenas prácticas aboga también por otro tipo de medidas encaminadas a evitar que un empleado tenga que acudir a su trabajo, con la consiguiente pérdida de tiempo en los largos desplazamientos. Sugiere instalar despachos satélites cerca de casa, o favorecer que los empleados puedan trabajar desde su hogar, instalando teledespachos con teléfono, fax, ordenador e internet, así como videoconferencias para favorecer las reuniones entre colegas de distintas ciudades sin necesidad de viajar. En cuanto a las medidas sociales, los autores señalan que actualmente los trabajadores ya no valoran sólo el salario que reciben, sino la calidad de vida que éste proporciona. "Las personas no necesitan únicamente dinero para vivir, sino mayor calidad de vida, tiempo, y por tanto, servicios", aseguran. Algunos ejemplos son el cuidado de niños y de personas mayores (información sobre guardería o centros para el cuidado de ancianos, descuentos en guarderías próximas, apoyo económico para sufragar gastos) o descuentos en servicios domésticos (tintorerías, aparcamiento, gimnasios)... En cuanto a las medidas sociales, los autores señalan que actualmente los trabajadores ya no valoran sólo el salario que reciben, sino la calidad de vida que éste proporciona. "Las personas no necesitan únicamente dinero para vivir, sino mayor calidad de vida, tiempo, y por tanto, servicios", aseguran. Algunos ejemplos son el cuidado de niños y de personas mayores (información sobre guardería o centros para el cuidado de ancianos, descuentos en guarderías próximas, apoyo económico para sufragar gastos) o descuentos en servicios domésticos (tintorerías, aparcamiento, gimnasios), etc. El texto ofrece también numerosas medidas que adoptar en beneficio del empleado, aunque el fin último sea reducir los costes que las políticas laborales están ocasionando. Reconoce que las grandes empresas tienen más fácil adoptar algunas de ellas (cita como modelo a IBM) que las pequeñas, con pocos trabajadores, lo que implica mayores problemas de organización. Pero todo es posible siempre y cuando se encuentre al frente un empresario con iniciativa. |
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